Hallan restos de una ballena de diez metros en la playa torroxeña de Ferrara
Este martes, la playa de Ferrara, situada en Torrox-Costa, se convirtió en el escenario de un sorprendente hallazgo: los restos de un imponente cetáceo, presumiblemente una ballena, fueron descubiertos en la orilla. La escena, impactante debido al notable estado de descomposición del animal, llevó a los vecinos y visitantes a alertar a las autoridades, lo que desencadenó la rápida intervención de operarios municipales con maquinaria pesada para proceder a su remoción.
La alerta se recibió alrededor de las 15:00 horas, cuando varios paseantes notaron la presencia de un gran cuerpo parcialmente sumergido en el agua. Según información proporcionada por fuentes del Ayuntamiento a SUR, se activó el protocolo estándar para estos casos, movilizando a los servicios operativos municipales para asegurar el área y retirar los restos lo más pronto posible.
Desde el Consistorio, se ha informado que las autoridades ambientales de la Junta de Andalucía han sido notificadas, siendo la entidad responsable en situaciones de este tipo. Se espera que el miércoles, personal autonómico se desplace hasta el punto limpio de Torrox para gestionar adecuadamente los restos del cetáceo.
«Casi seguro es un rorcual, y diría rorcual común. La mandíbula lo delata, y también el tamaño»
Juan Antonio López
Biólogo marino
Las imágenes del cetáceo, de grandes dimensiones y con partes del cuerpo ya en estado de deterioro, han complicado su identificación precisa. Sin embargo, varios expertos coinciden en que se trata de un cetáceo considerable, aunque no hay consenso sobre su especie exacta. El biólogo marino Juan Antonio López es el más categórico en su diagnóstico, apuntando que se trata de un rorcual común, basándose en la forma de la mandíbula y el tamaño del animal. Según su evaluación, el ejemplar podría medir entre 9 y 10 metros, lo que sugiere que se trata de un individuo joven, de entre 10 y 15 años.
Aunque la hipótesis de López es firme, otros especialistas son más cautelosos. El biólogo marino Juan Jesús Martín señala que, debido a las fotos y el avanzado estado de descomposición, la identificación no es clara, aunque parece un ballena rorcual. Por su parte, Jesús Bellido sostiene que podría no ser una ballena y sugiere la posibilidad de que se trate de un zifio, aunque reconoce que sin un examen más detallado es difícil llegar a una conclusión definitiva.
Este tipo de avistamientos es poco común en la costa de la Axarquía, aunque han ocurrido varamientos de cetáceos en otras partes de la costa malagueña. El último incidente registrado en Torrox fue en julio de 2007. Las razones detrás de estos eventos suelen incluir enfermedades, desorientación, interacciones con embarcaciones o cambios en las condiciones marinas.
La aparición del cetáceo ha suscitado gran interés entre los lugareños, quienes se acercaron al lugar para observar el hallazgo mientras los operarios municipales trabajaban arduamente para retirar el cuerpo y prevenir problemas de salud pública. Se estima que el animal llevaba varios días muerto antes de ser arrastrado a la costa, lo que complica tanto su identificación como el análisis de las causas de su muerte. Desde el Ayuntamiento se ha enfatizado la importancia de no acercarse ni manipular a los animales varados, recomendando siempre notificar a las autoridades competentes para asegurar una actuación adecuada y conforme a la normativa.




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