Incendios en Burgos por la quema de pelusas: un problema recurrente
La llegada de la primavera trae consigo un fenómeno peculiar en la ciudad de Burgos: la caída de pelusas de los árboles, que cubren las calles como si fuera nieve. A pesar de la belleza visual, estas semillas representan un peligro, ya que pueden arder.
Desde el año 2022, se han registrado 105 incendios relacionados con la quema de estas pelusas, convirtiéndose en una tendencia preocupante en la capital provincial. En lo que va del año 2026, ya se han producido 21 incendios, la cifra más alta en este periodo de los últimos cinco años.
Los lugares más afectados por estos incendios son la ribera del río Vena y la zona del Arlanzón, con la calle Eloy García de Quevedo y la avenida de Castilla y León como puntos críticos. La franja horaria en la que más se producen estos siniestros es entre las 16:00 y las 17:00 horas, así como entre las 19:00 y las 21:00 horas.
A pesar de la belleza efímera de las pelusas, su combustión representa un riesgo para la ciudad de Burgos, que busca soluciones para evitar que estos incendios sigan ocurriendo de manera recurrente.




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