El trágico crimen de ‘Susi’ López en Oviedo
Miércoles, diez y media de la mañana, comienza a calentar el sol cuando varios agentes de la Brigada Provincial de Policía Científica se bajan de una furgoneta y acceden al número 10 de Vázquez de Mella, en Oviedo. Pertrechados con su abultado equipo habitual, se dirigen a la planta duodécima, al piso en el que, presuntamente, el toxicómano de 67 años Jesús López Alonso, ‘Susi’, mató a cuchilladas el lunes pasado a su hermana María y a su cuñado José Corujo, para recoger las últimas pruebas. Mientras eso ocurría, el detenido permanecía a un kilómetro escaso de allí, en los calabozos de la Jefatura, esperando a que se produjese su puesta a disposición judicial –algo que ocurrirá previsiblemente durante la mañana de este jueves–. Allí, según advierten a EL COMERCIO las fuentes consultadas, el supuesto autor del doble crimen de Vallobín admitió haber cosido a puñaladas a sus dos familiares. ¿Por qué? En su delirio, se escudó en que estos «mataron a mi madre».
Algo que, tal y como aseguran las mismas fuentes, manifestó en un instante durante su estancia en los calabozos, pues este miércoles se acogió, por recomendación de la abogada del turno de oficio que fue a asistirle durante la tarde, a su derecho a no declarar en comisaría. En los días previos se había mostrado muy alterado y fuera de sí, señalan otras fuentes. «Llegó a la comisaría –fue detenido el lunes a última hora de la noche– bajo fuertes efectos de las drogas».
Lo cierto es que la madre de ‘Susi’ López, Epifania Alonso, falleció el pasado 24 de febrero a la avanzada edad de 90 años y que su hijo, diagnosticado con un trastorno de personalidad de tipo paranoide y toxicómano, entró en una deriva delirante y muy peligrosa para todo su entorno cercano que ha terminado con uno de los peores crímenes que se recuerdan en el barrio. En las últimas semanas y meses han sido casi continuas las visitas de la Policía al lugar –la última, el domingo, un día antes de la tragedia–, alertadas por los vecinos de uno y otro episodio protagonizado por el ahora arrestado, que amenazaba con tirarse por la ventana e incendiar el edificio. Tenía dos bombonas de butano preparadas.
No obstante, el asunto venía de largo y las amenazas a otros residentes eran frecuentes. Estos se andaban con cuidado con ‘Susi’; no en vano, la mayoría sabían que contaba con otros dos homicidios a sus espaldas cometidos en los años 80 y por los que pagó una larga pena de cárcel.




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