Un ciudadano argelino acusado de patronear patera en la que murió un compatriota asegura ser solo un pasajero
En el juicio celebrado en la Audiencia Nacional, un ciudadano argelino, acusado de patronear la patera que chocó con un buque de la Guardia Civil frente a la costa almeriense, aseguró ser solo un pasajero en la embarcación. El fiscal continúa solicitando siete años de prisión para el acusado por su presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Sin embargo, el abogado defensor pide su absolución argumentando que se ha demostrado que el verdadero patrón de la patera llevaba el rostro cubierto con un pasamontañas.
El defensor también reclama que se considere la circunstancia de dilaciones indebidas en el procedimiento y sugiere que la causa debería ser juzgada por supuesto homicidio, ya que todos los ocupantes de la patera coinciden en que fue el buque de la Guardia Civil el que los golpeó.
El acusado afirma que era uno más de los migrantes en la patera y el dinero encontrado en su zapato lo tenía guardado para sobrevivir. Asegura que el buque de la Guardia Civil carecía de luces y que el incidente ocurrió en la oscuridad. Un testigo más corrobora que el verdadero patrón tenía la cabeza tapada y no era el acusado.
En el juicio también han testificado tres agentes que iban en el buque oceánico Río Segura de la Guardia Civil. Relatan que la patera, invisible incluso con visor nocturno, colisionó con su buque, que sí llevaba luces de navegación. Tras el impacto, iluminaron la zona y vieron a los migrantes en la embarcación. Uno de los agentes reconoció al acusado intentando arrancar la patera nuevamente.
Según el fiscal, ha quedado demostrado que el acusado era el patrón de la patera, que tenía 5 metros de eslora y 1,5 de manga, y un motor fuera borda sin matrícula. En ella viajaban catorce argelinos indocumentados, algunos de los cuales cayeron al agua tras la colisión, resultando en la muerte de uno de ellos. Se ha señalado que la partida de la costa argelina tuvo lugar la noche anterior y que el acusado operaba en complicidad con otras personas no identificadas, encargándose de la organización del viaje y de cobrar aproximadamente 1.500 euros a los inmigrantes por el traslado a las costas españolas.
El fiscal destaca que, según los peritos, el viaje se llevó a cabo en una embarcación sin ninguna medida de seguridad adecuada y de tamaño insuficiente para la cantidad de personas y la distancia recorrida. Como resultado de la colisión, uno de los migrantes falleció y varios ocupantes sufrieron heridas que requirieron hospitalización.




Publicar comentario