Los vecinos de Vitoria claman por silencio ante el clamor de los autobuses
La tranquilidad en la calle Zalduondo de Vitoria se convierte en un anhelo cada día, ya que diversos residentes han comenzado a alzar la voz por el incesante ruido y la contaminación provocados por los autobuses de Tuvisa que se detienen en su vecindario.
“Estamos al borde de la desesperación, esto es inaguantable”, es la queja que refleja uno de los mensajes dirigidos al Buzón Ciudadano del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.
Los habitantes afectados están solicitando una medida tan sencilla como que los conductores apaguen los motores durante sus pausas, para mitigar el humo y el estruendo que se acumulan justo bajo sus ventanas.
Las reacciones no han tardado en llegar. Mientras algunos ciudadanos respaldan esta queja y sugieren incluso reubicar las paradas a Olárizu, donde afirman que “tanto la línea 3 como la 9 lo agradecerían”, otros se muestran comprensivos con los conductores, recordando que los autobuses son de modelos antiguos.
“Si los apagan, existe una alta probabilidad de que no arranquen de nuevo. Modernizar la flota costaría alrededor de 30 millones de euros, algo que con el presupuesto actual podría tardar años en materializarse”, argumentan.
Lo único que piden es poder disfrutar de un poco de tranquilidad sin el constante ruido de los motores. En este contexto, los vecinos de Zalduondo continúan esperando una respuesta que les devuelva la paz.




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