Los constantes problemas de las rampas de autobuses en Vitoria
El drama de las rampas de los autobuses urbanos en Vitoria parece no tener fin. Según el Ayuntamiento, estos mecanismos son “delicados por motivos de seguridad”, lo que, sorprendentemente, los convierte en un blanco fácil para las averías. La situación, aunque frustrante, es descrita como “inevitable”.
Al parecer, cuando se detecta un problema, el autobús es enviado al taller, pero eso no parece ser suficiente para calmar la inquietud de los ciudadanos. En una orden de servicio emitida por el Consistorio, se estipula que cada día de operación, la rampa de acceso para sillas de ruedas debe ser activada en la primera parada que tenga tiempo para ello.
Sin embargo, la percepción de los usuarios es muy diferente: “Se estropean… pero parece que las arreglan con celo.” La sensación general es que estas rampas fallan más que un teléfono móvil en sus últimos días de vida, y que cada reparación dura menos que un pintxo en la barra de un bar.
El Ayuntamiento asegura que los conductores deben reportar las averías, con la intención de solucionarlas “lo más rápido posible”. En teoría, todo suena perfecto. No obstante, en la práctica, los usuarios se enfrentan a rampas que no bajan, que lo hacen a medias, o que parecen tener un funcionamiento errático. Un desafío que parece no tener una solución sencilla.




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