Así es vivir con un after debajo de casa en Burgos: 45 peleas y agresiones al año
Durante los meses de enero y febrero de este año, las calles Briviesca, Belorado, Segovia, Calzadas y Vitoria en Burgos han sido testigos de siete peleas o agresiones, principalmente entre las 6 de la mañana y las 9:30 de la mañana. Estas incidencias se suman a los 45 avisos recibidos en 2024 por el Centro de Emergencias 1-1-2 de Castilla y León provenientes de esta zona.
Los vecinos explican que la presencia de varios pubs y locales de after, que permanecen abiertos más allá del horario habitual, atrae a personas que desean prolongar la noche hasta el amanecer.

En esta zona, conocida por sus fiestas en las calles Las Llanas, Bernardas o Bernardillas, las peleas son frecuentes debido a la combinación de fiesta, multitudes, alcohol y otras sustancias. Sin embargo, la preocupación ha aumentado en la calle Briviesca, donde en julio de 2023 se levantaron 25 actas por drogas y armas.
Sitios por lo que no pasar
Un grupo de vecinos comenta que han pasado algunas semanas tranquilas, pero señalan que siguen viendo a personas en la calle hasta las 11 de la mañana, lo cual consideran inusual. Su principal preocupación son las peleas y los gritos en la vía pública.
«Por la acera por la que están los que han alargado la noche, no paseo con la perra, no»
Una mujer que pasea a su perro admite que evita transitar por la acera donde se encuentran aquellos que han prolongado la noche, incluso por la mañana.

Los vecinos no olvidan el asesinato ocurrido en 2022 en el número 56 de la calle Vitoria, donde dos jóvenes apuñalaron a otra persona. Los responsables han sido condenados a nueve años de prisión.
El temor a hablar
Al preguntar en los negocios de la zona, los propietarios se muestran reacios a dar su nombre o el del establecimiento debido al conflicto en la zona. Aunque reconocen el problema, no desean posicionarse en contra de los vecinos o de los demás negocios. Los residentes mayores son los que se sienten más inseguros según los comerciantes.
La Policía Local ha aumentado su presencia en la zona, pero los vecinos siguen sintiendo miedo e inseguridad. Aunque algunos trabajadores han sido controlados por la policía en su camino al trabajo, reconocen que la vigilancia no es suficiente para solucionar el problema. Algunos incluso dudan en alquilar o comprar una vivienda en esta área.




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