Los médicos investigan la posible presencia de un daño cerebral en el parricida de Ribera de Arriba
Pablo Muñiz, el hombre acusado de cometer un parricidio en Ribera de Arriba, sigue bajo sedación en la unidad de Psiquiatría del HUCA. Durante el día de hoy, los médicos están llevando a cabo varias pruebas para determinar si existe alguna lesión cerebral que haya actuado como desencadenante del brote violento que tuvo lugar el lunes pasado, y en el que decapitó a su padre. Una de las posibilidades que se están considerando es la presencia de un tumor cerebral.
Según los familiares, Pablo no había sido diagnosticado con ninguna enfermedad mental, una información que se confirma en los registros médicos. No hay constancia de ninguna consulta relacionada con salud mental ni de visitas a un médico de atención primaria que pudieran indicar la existencia de alguna patología psiquiátrica. Además, las pruebas de alcohol y drogas dieron resultado negativo. La Guardia Civil también revisó su historial médico y no encontró ninguna referencia a consultas por problemas de salud mental ni ningún tipo de tratamiento especializado, lo que ha llevado a considerar otras posibilidades.
Los allegados de Pablo aseguran que no era una persona violenta y que nunca mostró un comportamiento anormal, aunque sí era reservado e introvertido en su actitud.
La trágica historia del crimen comienza en la casa que compartía Pablo con su padre Miguel Ángel en El Picón. Minutos antes de las diez de la noche del martes pasado, el hombre, de 73 años y jubilado como celador, salió corriendo de su casa herido y aterrorizado, pidiendo ayuda a gritos. Logró llegar a la casa de sus vecinos Celso y Luisa, a tan solo 20 metros de distancia, y golpeó la puerta desesperado. Fue allí donde su hijo Pablo, completamente fuera de sí, lo alcanzó con un machete en la mano, hiriéndolo en el pecho.
En la entrada de la casa, Pablo decapitó a su padre, la persona que más lo había apoyado a lo largo de su vida y con quien tenía una estrecha relación fraternal. Con la luz proveniente de la central térmica iluminando su camino, Pablo tomó la cabeza de su padre en una mano y el hacha en la otra, y caminó por la carretera hacia la rotonda de la N-630.
[Imagen: Testigo del crimen]
[Imagen: Escena tras la decapitación en Ribera de Arriba]



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