Una supuesta navaja de la víctima y discrepancias entre testigos marcan el juicio del crimen de Ciudad Rodrigo
En la sesión vespertina del juicio que se lleva a cabo en la Audiencia Provincial de Salamanca por el crimen del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo en 2022, las partes involucradas intentaron ratificar sus teorías a través de las declaraciones de dos camareros y el dueño del establecimiento donde ocurrieron los hechos.
Las declaraciones de la tarde revelaron discrepancias y acusaciones de mentiras entre los testigos, en contraste con las contradicciones que surgieron en la sesión matutina.
El primer testigo en declarar fue el camarero número 2, quien trabajaba por primera vez en el bar La Muralla de Ciudad Rodrigo, donde presuntamente J.A.V. S. acabó con la vida de T. E. V. El testigo aseguró que no conocía a ninguno de los dos involucrados, pero sabía que la víctima era amigo del dueño del local y por eso le continuó sirviendo copas sin cobrarle. Además, relató que la víctima había mostrado una navaja en varias ocasiones sin intención de amenazarlo, sino más bien para intimidar.
La presencia de dicha navaja en poder de la víctima, así como la herida que el acusado tenía en la mano, se ha convertido en un elemento clave para determinar si hubo intención de asesinar a T. E. V. o si su muerte fue accidental. También surgió la acusación de que el testigo protegido había sido instigado a cambiar su declaración y negar haber visto la navaja en manos de la víctima.
El dueño del bar La Muralla negó rotundamente las afirmaciones del testigo protegido. Además, afirmó que nunca le había dejado dinero a deber y que nunca había tenido problemas con él. También negó haber intentado cambiar la declaración del testigo y afirmó que solo le había pedido que compartiera su testimonio con los familiares de la víctima.
Otro camarero declaró que estaba fuera del local cuando ocurrió el fatal desenlace, ya que había salido a avisar a su jefe sobre una pelea previa. Según los testigos, el acusado se había peleado con dos personas antes de que el dueño ordenara cerrar el bar. En medio de la salida de los clientes, se produjo una discusión entre el acusado y la víctima, la cual culminó con la víctima lanzando una botella hacia la salida del establecimiento. Después, se oyeron gritos y alguien salió del bar gritando que había matado a alguien, pero los testigos no presenciaron el fatal desenlace.
En el juicio también declararon la mujer del fallecido y varios agentes de la Guardia Civil. La esposa del fallecido aseguró que su marido nunca había tenido problemas con nadie y que nunca había usado una navaja. Además, manifestó que ella y sus hijos estaban en tratamiento debido a la profunda depresión que sufrían por la situación. Los agentes de la Guardia Civil confirmaron que el acusado se presentó en la comisaría y admitió su implicación en el incidente.
El juicio continuará con las declaraciones de los peritos y la comparecencia del acusado.




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