Actualización sobre el trágico hallazgo de una mujer calcinada en Oviedo
Se han producido avances significativos en la investigación relacionada con el hallazgo de una mujer que fue descubierta muerta y parcialmente calcinada en un incendio ocurrido en la calle Eugenio Tamayo, en el barrio de Pumarín, Oviedo, el pasado domingo. Las autoridades han detenido a la pareja que cohabitaba con la víctima, un hombre y una mujer, quienes se encuentran bajo custodia policial y serán presentados ante el juez este miércoles.
Después de pasar varias horas en los calabozos, se espera que ambos ofrezcan su versión de los hechos ante la ley durante la mañana. Este desarrollo marca un paso importante en el camino hacia el esclarecimiento de este inquietante caso, luego de un exhaustivo trabajo por parte de la Policía Nacional.
La investigación se ha beneficiado de una inspección ocular en el lugar de los hechos y de la identificación del cadáver mediante métodos forenses como la necroreseña y análisis de ADN. La mujer fallecida ha sido identificada como Jaki Coronel Llamasco, una ecuatoriana de aproximadamente 52 años, conocida por su carácter sociable y su activa presencia en la comunidad de Pumarín. Trabajaba como camarera en un hotel local y disfrutaba de su día libre los domingos.
Reconocida por sus amigos y vecinos, Jaki era habitual en los locales del barrio y compartía su vida en redes sociales, donde mostraba con orgullo a su hijo y promocionaba negocios locales, incluyendo un salón de uñas. Vivía en un apartamento en la primera planta del número 4 de la calle Eugenio Tamayo, donde había alquilado habitaciones. Dos días antes de su trágica muerte, los residentes del edificio fueron testigos de una acalorada discusión en su hogar, con objetos siendo arrojados por la ventana.
El domingo, alrededor de las siete de la mañana, se desató un incendio en su vivienda. Los bomberos, al extinguir las llamas y despejar el humo, encontraron una escena aterradora: el cuerpo de Jaki yacía en el suelo, gravemente calcinado, junto a una cama. La temperatura registrada en el interior de la casa no explicaba el nivel de calcinación del cuerpo, lo que provocó que los equipos de emergencia comenzaran a considerar la posibilidad de un acto deliberado.




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