El multimillonario comunista pro-Hamás detenido en Ibiza se niega a ser extraditado a EEUU
James ‘Fergie’ Cox Chambers Jr., el multimillonario estadounidense detenido en Ibiza el pasado 10 de julio, se opone frontalmente a su extradición a Estados Unidos. El heredero de una de las grandes fortunas empresariales norteamericanas permanece en prisión provisional en España mientras la Audiencia Nacional estudia la petición de entrega formulada por las autoridades estadounidenses.
Chambers compareció este pasado lunes ante el juez Antonio Piña después de ser trasladado desde la prisión de Aranjuez. Durante la comparecencia, celebrada a puerta cerrada, el empresario defendió su inocencia y sostuvo que el procedimiento abierto contra él está relacionado con sus posiciones políticas y su apoyo a la causa palestina.
El multimillonario ha denunciado lo que considera una persecución política de la Administración Trump contra activistas propalestinos en Estados Unidos. Chambers defendió ante el juez que se trasladó a España porque considera que está «en el lado bueno de la historia» por su posicionamiento respecto a Palestina.
La defensa reclama ahora su puesta en libertad y asegura que Chambers dispone de arraigo en España, donde pretende establecer su residencia. Sus abogados incluso han ofrecido medidas cautelares para garantizar que permanezca localizado, como acudir diariamente al juzgado o utilizar una pulsera telemática.
El caso gira alrededor de varias acusaciones formuladas por Estados Unidos, entre ellas blanqueo internacional de capitales y una supuesta conspiración relacionada con desórdenes públicos. Las autoridades estadounidenses también han puesto bajo la lupa determinados fondos destinados a proyectos vinculados con Palestina y han planteado que parte de ese dinero podría haber terminado en manos de organizaciones terroristas.
La defensa niega esta interpretación y sostiene que Chambers no está acusado de financiar directamente a una organización terrorista. Sus abogados aseguran que los fondos investigados procedían de su patrimonio y estaban destinados a iniciativas sociales y humanitarias.
Uno de los movimientos económicos que aparece en el procedimiento son los 7,2 millones de dólares enviados a Túnez. La versión de la defensa es que ese dinero estaba relacionado con las actividades desarrolladas por Chambers en el país, entre ellas el apoyo económico a un equipo de fútbol. El empresario residió allí durante una etapa y sostiene que las operaciones tenían una finalidad legítima.
También están siendo examinadas las cantidades destinadas a ayuda humanitaria en Palestina, entre ellas fondos para un horno y apoyo a hospitales. Las autoridades estadounidenses cuestionan el destino de parte de esas cantidades y apuntan a una posible conexión con organizaciones terroristas. Chambers rechaza las acusaciones y defiende que se trataba de aportaciones realizadas con su propio dinero.
La reclamación estadounidense incluye además hechos relacionados con unos disturbios ocurridos en Estados Unidos. La defensa sostiene que esos acontecimientos ya fueron objeto de procedimientos judiciales y cuestiona que Chambers pueda afrontar ahora una nueva persecución penal por aquellos hechos.
Los abogados del multimillonario también han puesto en duda el procedimiento seguido en Estados Unidos. Según su versión, la petición de extradición no estaría acompañada de un escrito formal de acusación presentado ante un tribunal estadounidense, sino de una denuncia, algo que consideran especialmente relevante para determinar si procede la entrega.
El detenido es una figura especialmente controvertida por su trayectoria política. Chambers se ha definido como marxista-leninista, ha mostrado públicamente su admiración por Stalin y Mao y se convirtió al islam hace aproximadamente tres años. En los últimos meses también había mostrado una postura especialmente crítica con la política de Donald Trump en Oriente Próximo.



Publicar comentario