Emotiva carta de una madre que recuerda a su hijo Nacho, víctima de un tiroteo en Barcenillas
El desgarrador eco de la muerte de Nacho, quien fue tiroteado «por error» en Barcenillas, encuentra una voz conmovedora en su madre, Laura. A través de una carta cargada de dolor y amor, que ha sido compartida con SUR, Laura desea compartir la esencia de su hijo, quien representaba una «familia de dos, llena de cariño», ahora destrozada por un acto de violencia sin sentido.
En su emotivo relato, la madre describe a un joven de espíritu amable, sencillo y cargado de sueños por realizar. «Su sonrisa irradiaba un aire de inocencia. Aunque a veces intentaba proyectar madurez, en el fondo seguía siendo un niño», revela Laura, quien resalta los principios éticos y la nobleza que guiaban la vida de Nacho: «Incorporó grandes principios sobre la igualdad, la justicia social y los derechos laborales, legado de su madre».
Nacho tenía claras aspiraciones para su futuro profesional, soñando con convertirse en «mecánico de trenes en Renfe». Mientras se preparaba para alcanzar esa meta, trabajó en varios empleos donde, según su madre, todos elogiaban su dedicación y compañerismo.
Entre sus pasiones se encontraban la música y la mecánica. Era un «entusiasta de los animales y poseía un notable talento musical, especialmente con la guitarra eléctrica, herencia familiar, pasando recientemente horas en casa con su mesa de mezclas». Su amor por la mecánica también era evidente: «Pasaba interminables horas montando y desmontando su ciclomotor y ayudando a amigos con sus reparaciones».
Laura reflexiona sobre la vida de Nacho en la ciudad de Málaga. Pasó sus primeros años en una «urbanización» de Ciudad Jardín, donde fue «extremadamente feliz» y forjó amistades que perduran, quienes ahora sienten la ausencia de su amigo con profundo pesar. Desde hacía tres años, su hogar se encontraba en el barrio de La Victoria, donde era común verlo pasear con «dos de sus grandes amores, sus perritos, Pepito y Martín», o disfrutando de charlas vespertinas en la plaza de la Iglesia.
El escrito enfatiza la generosidad de un joven «cariñoso con su familia y muy amigable con sus vecinos», dispuesto siempre a ofrecer su ayuda. Disfrutaba de reunirse con sus seres queridos y «sentarse en el Mirador para contemplar la ciudad», rodeado de amigos que, tras enterarse del trágico desenlace, han brindado su apoyo a la familia. Una partida que ha dejado a su madre en el arduo proceso de «sobrevivir con el apoyo de profesionales y el cariño de familiares y amigos».




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