Cuatro agentes de la Guardia Civil enfrentan juicio por exceder la velocidad al responder a un atraco violento
En una situación que parece sacada de una novela de intriga, cuatro miembros de la Guardia Civil se encuentran en serios problemas legales tras haber sido imputados por un incidente que debería ser considerado un acto heroico. Estos agentes, al recibir una alerta de máxima prioridad sobre un atraco a mano armada, se lanzaron a toda prisa para asistir a las víctimas y detener a los delincuentes. Sin embargo, durante su carrera, fueron captados por un radar fija superando los límites de velocidad establecidos.
Era la madrugada, poco después de las tres, cuando la Central Operativa de Servicios (COS) dio la voz de alarma, instando a las patrullas más cercanas a actuar con máxima celeridad. A pesar de que existían documentos oficiales que justificaban el exceso de velocidad por la naturaleza urgente de su misión, el Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) de Sevilla decidió abrir un procedimiento penal contra ellos.
Mes y medio después de estos acontecimientos, los cuatro agentes se vieron obligados a presentarse en el Juzgado de Guardia como investigados, lo que incluso llevó a uno de ellos a interrumpir sus vacaciones para comparecer ante el magistrado por un presunto delito contra la seguridad vial. Las repercusiones de este caso son severas: podrían enfrentarse a penas de prisión de entre tres y seis meses, multas significativas y la posible pérdida de su carné de conducir por un período que va de uno a cuatro años, según ha informado el diario Granada Hoy.
Esta increíble situación pone de relieve una contradicción alarmante con el Reglamento General de Circulación, que otorga un tratamiento especial a los vehículos de emergencia en servicio urgente. A pesar de ello, la Fiscalía y la autoridad judicial finalmente decidieron no imputar a los agentes, archivando el caso. Sin embargo, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha calificado este episodio de «absolutamente insólito y sin precedentes», subrayando la necesidad urgente de un protocolo claro que proteja a los agentes en situaciones críticas. «No se puede obligar a un guardia a elegir entre proteger a un ciudadano o terminar en el banquillo,» han declarado desde la asociación.




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