La evolución del negocio de la droga en Son Banya
En la última operación policial en Son Banya, se ha descubierto cómo los traficantes han transformado los antiguos fumaderos en auténticos ‘chill out’ para consumir droga. Estos espacios improvisados, con carpas de plástico, sillas y sofás, permiten a los compradores consumir las sustancias adquiridas prácticamente en el mismo lugar.
Las normas en estos ‘chill out’ de Son Banya son claras: «No se pide droga, no se chilla y no se molesta». Buscan mantener el orden y evitar conflictos, permitiendo a los compradores consumir la droga adquirida sin alejarse del punto de venta.
Los espacios son precarios, con carpas, sillas, sofás y asientos de vehículos como mobiliario. Residentes del poblado describen estos lugares con crudeza, asegurando que tienen «más mierda que el palo de un gallinero».
La evolución del negocio de la droga en Son Banya ha llevado a la creación de estos ‘chill out’ junto a los puntos de venta. Las estructuras improvisadas buscan ahora habilitar zonas de consumo, transformando la forma de operar de los traficantes.
Los nuevos ‘chill out’ de Son Banya, con sus carpas, sofás improvisados y normas para los compradores, reflejan la continua adaptación del narcotráfico para mantener activo su negocio.
Los responsables de estos espacios incluso buscan fidelizar a los clientes, animándolos a dejar un ‘like’ y una buena reseña. La venta de droga se convierte así en una actividad que busca cuidar su reputación y mantener la valoración de sus clientes.




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