El guardia civil detenido por la UCO rompe su silencio y habla con OKDIARIO: «Me enamoré de la mujer equivocada»
Pablo Antuña ha decidido finalmente romper su silencio luego de años en los que su nombre y su imagen fueron repetidamente mencionados en los medios sin tener la oportunidad de ofrecer su versión de los hechos de manera pública.
El ex agente de la Guardia Civil niega de forma contundente cualquier implicación en los hechos delictivos que se le imputan, y vincula su relación sentimental con la mujer señalada por la investigación como un elemento determinante en su trayectoria posterior.
Antuña afirmó: «Se han difundido una gran cantidad de mentiras, inexactitudes y verdades a medias, por lo que considero necesario que se conozca mi versión de los acontecimientos».
P.- Ha sido detenido por Asuntos Internos en el marco de esta sonada operación policial. ¿Por qué ha decidido dar el paso, romper su silencio justamente ahora y ofrecer públicamente su versión de los hechos?
R.- Porque considero que ha llegado el momento oportuno. Mediáticamente, he guardado un absoluto silencio durante todo este tiempo, mientras mi nombre y mi cara salían reflejados cinco o seis veces en la prensa sin que yo pudiera defenderme ni matizar nada. Se ha publicado una ingente cantidad de falsedades, inexactitudes y verdades a medias que exigen una explicación clara y directa para que la opinión pública conozca la realidad.
P.- Ante todo lo que se ha vertido en los medios y en los atestados policiales, ¿qué es lo primero que necesita dejar claro?
R.- Se han dicho tantas cosas que cuesta saber por dónde empezar. Lo primordial es dejar claro que no tengo participación alguna en ninguno de los hechos delictivos que se me imputan, tal como les consta perfectamente a los propios agentes que han llevado la investigación. Además, quiero afirmar tajantemente que jamás en mi vida he visto ningún tipo de explotación sexual en ese entorno.
P.- ¿De qué manera conoció a la mujer a la que la Guardia Civil señala como la madame y cómo se desarrolló su relación personal?
R.- La conocí en el año 2010 durante una intervención policial en la que ella no tuvo implicación ni llegó a pasar a disposición judicial. Posteriormente, al realizar varias operaciones en la isla de Formentera durante el invierno, su local era el único establecimiento abierto a altas horas de la noche. Fuimos a cenar allí en diversas ocasiones, no solo yo, sino acompañado por otros compañeros. Fue tiempo después —más de un año o año y pico más tarde— cuando iniciamos formalmente una relación sentimental.
P.- Viendo las consecuencias personales y profesionales que ha sufrido, ¿siente que cometió un error?
R.- Me he arrepentido en innumerables ocasiones a la vista de todo lo que ha ocurrido posteriormente. Me enamoré de la mujer equivocada, pero el amor a veces es ciego y no podíamos adivinar el futuro. Esto no ha sido más que el eslabón final de una persecución sistemática: antes de este episodio, la propia Guardia Civil promovió tres investigaciones judiciales contra mí y absolutamente todas acabaron sobreseídas libremente por la justicia. Esta causa es la cuarta.
P.- ¿Cuál era el nivel de control o gestión que usted ejercía en ese local de alterne?
R.- Ninguno. Quiero aclarar tajantemente que desde el año 2013 no he vuelto a poner un pie en el interior de ese local. Desconozco la actividad concreta que se realizaba allí día a día. No obstante, consta que el negocio estuvo sometido a inspecciones periódicas de la Guardia Civil cada 90 días de forma ininterrumpida durante cinco años, aplicando la normativa europea, y jamás se levantó una sola sanción. Si las inspecciones constantes no detectaron irregularidades, no entiendo por qué se me acusa a mí de saber o dirigir algo ilegal.




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