Las lesiones de Raquel Díaz, víctima de intento de asesinato por parte de su exconcejal marido Pedro Muñoz, no coinciden con la explicación de los hechos proporcionada por él, según los médicos que la atendieron en los hospitales de El Bierzo y de León. El primer médico que la examinó en el hospital de Ponferrada encontró heridas en la cabeza y en las vértebras, así como arañazos en las piernas, que no se correspondían con la versión de Muñoz de que se había caído de un escalón. La gravedad de las lesiones llevó a trasladar a Raquel al Hospital de León, donde los profesionales médicos también descubrieron discrepancias entre las lesiones y la explicación de Muñoz. Además, los médicos observaron que había heridas de diferente evolución, lo que indica que no todas las lesiones ocurrieron el mismo día. Ante estas sospechas, una de las médicas decidió llamar a un forense y posteriormente se informó a la Policía Nacional. También declararon varios testigos, incluida una psicóloga que trató a Raquel y corroboró que experimentaba maltrato psicológico en su relación. Durante el juicio, Muñoz tuvo que ser amonestado por hacer comentarios y finalmente se disculpó. La Guardia Civil aseguró que no encontró contradicciones entre las conversaciones de WhatsApp y las declaraciones de los testigos. En resumen, las lesiones de Raquel y las contradicciones en la versión de Muñoz apuntan a un posible caso de violencia de género y encajan con el «típico patrón de maltratador». No se generó una conclusión en el texto.




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