Accidente de autobús en Lleida deja a pasajeros atrapados y angustiados
“El bus estaba desbaratado. Estábamos aprisionados, porque no podíamos salir de dentro hasta que (los Bomberos) rompieron la puerta para podernos sacar. Toda la gente estaba en el suelo, gritando”, explicó al Telenotícies de 3cat Vilma Shunaula, una de las personas que viajaban como pasajeras en el autobús interurbano de la compañía Autocars Gamon que a primera hora de la mañana de ayer se empotró contra la fachada principal de la diputación de Lleida, en la Rambla Ferran, en un siniestro cuyas causas investiga la Guàrdia Urbana.
La angustia, el desconcierto y en muchos casos el dolor sucedieron al sobresalto en el colectivo de 45 pasajeros que a las 7.10 horas viajaba hacia Soses, Seròs, Aitona y La Granja d’Escarp, la mayoría para desarrollar su jornada en las centrales de fruta y en los campos de esas localidades y en algunos casos para incorporarse a sus empleos habituales en esas localidades. Nadie llevaba ayer billetes para Alcarràs entre el pasaje.
“No sé qué pasó. La chica empezó a zigzaguear en el bus y se subió encima de esto”, señaló Shunaula, quien anotó que “acabábamos de salir, (fue a los) cinco minutos de haber salido del estacionamiento” en la nueva estación de autobuses. El vehículo había recorrido 450 metros, un trayecto que no dura más de dos minutos más las paradas que imponen los semáforos.
“De la que me he librado, no me explico qué ha podido pasar”, explicó Marilí Redondo, administrativa del ayuntamiento de La Granja d’Escarp que estaba esperando el bus de las siete en la parada de la avenida de Madrid. Redondo es una de las usuarias habituales del servicio de transporte interurbano que ha cambiado el punto de acceso con el traslado de la estación hace unos meses.
La quincena de usuarios que esperaba en la avenida de Madrid se enteró de la causa del retraso minutos después del siniesto, cuando una vecina que había pasado por la Rambla Ferran se lo explicó. “Al principio pensamos que no tenía por qué ser nuestro autobús el implicado, pero luego nos enteramos de que sí lo era”, señaló. Esperaron hasta el siguente servicio, a las 8.40, para subirse al vehículo que lo cubría.
“Conocía al conductor, me sabe muy mal lo que le ha pasado”, indicó. También se acordaba de los usuarios habituales, aunque desconocía su estado. “Todo el año somos los mismos, aunque ahora con la temporada de la fruta la mayoría es gente que va a trabajar a los almacenes y al campo”, dijo. La conductora “estaba esta semana aprendiendo la ruta”, señaló.
Poco después del siniestro comenzó a llegarles información por los teléfonos. “He visto algún video, pero pronto no he querido ver más. Ves a gente que conoces…”, planteó Marilí Redondo.
También, como ocurre a menudo ante hechos traumáticos, le surgieron cábalas y conjeturas: “Pensé que si llego a cogerlo en la estación, me toca; porque siempre me siento en los asientos de delante. Me habría tocado seguro. Resulta impactante”.




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