Una década de prisión por abusar de dos sobrinas menores en Málaga
Una de las jóvenes finalmente decidió hablar y reveló a su prima que su tío político había abusado de ella. Al escuchar su desgarradora confesión, la otra adolescente se sintió impulsada a compartir su propia experiencia, reconociendo que también había sido víctima del mismo familiar. A ambas les sucedió cuando tenían **15 años** y, tras el juicio, la Audiencia Provincial de Málaga ha dictado sentencia: el condenado deberá cumplir **diez años de prisión**.
Los incidentes se remontan a **junio de 2019**, cuando la primera víctima solía quedarse a dormir en casa de sus tíos, donde tenía un fuerte vínculo con su tía y sus primas. Sin embargo, una noche, el acusado, en un acto de perversidad, entró en la habitación donde la menor dormía. Ella, acostada de lado, no se dio cuenta de la cercanía del agresor hasta que comenzó a sufrir el abuso, momento en el que reaccionó y le propinó una patada. Solo entonces vio que él estaba en calzoncillos antes de que se marchara.
Después de ese suceso, la joven se rehusó a pasar más noches en esa casa, aunque eventualmente cedió una vez más cuando su tía le pidió que cuidara de sus primas pequeñas. Esa noche, se quedó dormida con ellas, pero a medianoche se encontró con una visión aterradora: su tío en la puerta con el pene erecto. Llenándose de pánico, decidió hacerse la dormida.
El temor a no ser creídas
Pasaron dos años antes de que la víctima hablara del tema; fue en una barbacoa familiar cuando su prima le confesó que también había sido abusada por el mismo hombre. Fue entonces que se dieron cuenta de que compartían un destino trágico, pero decidieron guardar el secreto por miedo a no ser creídas y a romper la unidad familiar. En el caso de la segunda víctima, los hechos ocurrieron en **junio de 2021**, cuando ella también tenía 15 años. En esta ocasión, el agresor optó por actuar en la oscuridad de la noche, mientras la joven dormía en el sofá de la casa, aprovechando la situación para abusar de ella.
Un mes después de este episodio, la menor contó lo sucedido a su prima. Aunque acordaron mantener el silencio, un año más tarde, el padre de la segunda víctima se mudó con el agresor, obligando a la joven a pasar fines de semana alternos en su casa, lo que le generaba un profundo rechazo. Desesperada, se comunicó con su prima y le confesó que no podía soportar más la situación. Fue en ese instante que ambas decidieron dar el paso y denunciar lo que habían vivido.
La Sala ha respaldado las denuncias de las jóvenes, ya que sus testimonios fueron considerados coherentes y sin motivaciones secundarias aparentes. Asimismo, se ha confirmado que ambas presentan síntomas psicológicos compatibles con los abusos que denunciaron.
Sentencia del tribunal
La Audiencia ha determinado que el acusado cometió **dos delitos de abuso sexual** a menores de 16 años, considerando que existieron agravantes debido a su relación familiar con las víctimas. El tribunal argumenta que el procesado se aprovechó de la confianza que le brindaba su posición como tío político. La sentencia destaca que durante los fines de semana que compartían, se generó una relación de confianza que facilitó la perpetración de los abusos en el entorno familiar.
Por todo lo anterior, el tribunal ha impuesto al tío político una condena de **diez años de prisión**, además de la inhabilitación especial para ejercer el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. El fallo también incluye la prohibición de acercarse a menos de **500 metros** de las víctimas y de comunicarse con ellas durante un período de diez años. Además, ha sido inhabilitado durante **16 años** para cualquier profesión que implique contacto directo con menores, y deberá cumplir con **diez años de libertad vigilada** tras la prisión. A su vez, el condenado deberá indemnizar a ambas jóvenes por el daño moral sufrido.
Identificación del abuso infantil:
El abuso sexual infantil es un sufrimiento silencioso que, según el Consejo Europeo, afecta a **uno de cada cinco menores**. En el **85% de los casos**, el agresor es alguien cercano a la víctima. Desde la Asociación Redime de Málaga advierten que detectar estas situaciones no es sencillo, aunque existen indicadores que pueden ayudar a identificar el problema.
Se debe prestar atención a cambios drásticos en el comportamiento. En los más pequeños, el trauma puede manifestarse en retrocesos, como volver a mojar la cama, episodios de miedo nocturno o conductas inapropiadas para su edad. En adolescentes, la angustia puede transformarse en agresividad, trastornos alimentarios o autolesiones. Un aspecto especialmente complejo es identificar la «máscara de supervivencia», donde los niños aparentan felicidad para ocultar su sufrimiento interior.
La presencia de varios de estos síntomas puede indicar que un menor está viviendo situaciones angustiosas. Por ello, es fundamental la intervención de profesionales para evaluar y determinar si se trata de abuso sexual o acoso escolar.




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