Desarticulada una red en Palma que usaba Airbnb y pisos turísticos para cometer estafas
La Policía Nacional ha desmantelado en Palma una banda criminal especializada en estafas de alquiler de viviendas. La denominada Operación Zemtrun ha llevado a la detención de cuatro personas —tres hombres y una mujer, de origen colombiano y español— acusadas de formar parte de un entramado que utilizaba viviendas vacacionales para engañar a ciudadanos desesperados por encontrar piso en Mallorca. Los arrestados están siendo investigados por presuntos delitos de integración en grupo criminal, estafa, falsedad documental, blanqueo de capitales y hurto.
La investigación, desarrollada por el Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional de Palma, destapó un método de fraude que había conseguido engañar a múltiples víctimas y provocar pérdidas económicas cercanas a los 18.000 euros. Todo comenzó a finales de diciembre de 2025, cuando varios afectados acudieron a denunciar unos hechos prácticamente idénticos: habían alquilado una vivienda aparentemente legal, habían entregado miles de euros y, poco después, el supuesto propietario desaparecía sin dejar rastro.
El sistema utilizado por los investigados estaba cuidadosamente preparado para generar confianza. Los miembros de la organización buscaban primero viviendas vacacionales anunciadas en plataformas digitales y las alquilaban durante apenas dos o tres días utilizando datos falsos. Una vez dentro de los inmuebles, eliminaban cualquier elemento que pudiera revelar que se trataba de un alquiler turístico y realizaban nuevas fotografías para publicar anuncios fraudulentos en internet.
Las viviendas parecían completamente normales. Los anuncios mostraban pisos cuidados, bien ubicados y listos para entrar a vivir, algo especialmente atractivo en una ciudad donde encontrar alquiler se ha convertido en un auténtico problema social. Los delincuentes se hacían pasar por propietarios legítimos y ofrecían visitas presenciales a los interesados, una estrategia clave para evitar sospechas.
Cuando las víctimas contactaban con el supuesto propietario, este evitaba pedir dinero por adelantado. Ese detalle hacía que todo pareciera más creíble. Posteriormente, acordaban una visita a la vivienda. El investigado argumentaba entonces que se encontraba fuera de Mallorca «por motivos de trabajo» y explicaba que sería su hija quien enseñaría el inmueble.




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