Trastorno paranoide y reacción explosiva: claves del doble crimen en Oviedo
Un paciente crónico con problemas de diagnóstico múltiple agravados o producidos directamente por el abuso de drogas durante décadas; un trastorno de personalidad límite y paranoide que le impide confiar en nadie –ni siquiera en su propia familia–, ligado a unas circunstancias personales ya complejas de por sí y tanto al consumo de estupefacientes como al factor económico derivado del «mercadeo de sustancias». Son algunos de los ingredientes del cóctel fatal que terminó generando la «reacción explosiva» de ‘Susi’ López antes de cometer, presuntamente, el doble homicidio de Vallobín, en Oviedo. «Importa poco en estos casos que sean hermanos, el vínculo familiar no protege a ninguno». Ese es el perfil que realiza Julio Bobes, exjefe del Servicio de Psiquiatría del HUCA, del toxicómano de 67 años detenido por matar a puñaladas, presuntamente, a su hermana y a su cuñado –también toxicómanos– en un piso de Vallobín el lunes.
Una discusión por un asunto de posesión o venta de drogas, que para ellos son cosas muy importantes, puede desencadenar un episodio a puñaladas o disparos. Además, advirtió el psiquiatra, el diagnóstico sería similar también para los fallecidos. «Muy posiblemente estaban en tratamiento en el programa de pacientes crónicos por uso y abuso de sustancias». ¿Cuáles? Principalmente opiáceos –heroína, principalmente– y psicoestimulantes –cocaína–.
Bobes también aprovechó para recordar que en la actualidad «cada vez hay más drogas en la calle» y que, aunque «ha bajado el consumo de algunas de ellas» el número de pacientes «ha vuelto a aumentar». «En el Hospital Monte Naranco hay un par de médicos para atender a estos pacientes, pero la dotación de profesionales debería ser mayor y también llevar a cabo una mejora de la atención mediante programas más atractivos». «No podemos olvidarnos socialmente de las adicciones porque han ido ‘in crescendo’».
En casos similares, en supuestos de consumo de sustancias y enfermedades por parte del autor, continuó el decano de Derecho, Javier Fernández Teruelo, «plantean problemas de lo que en el derecho penal llamamos de imputabilidad, donde confluyen factores como la edad avanzada, una posible psicosis y un consumo crónico». En el derecho penal español, continuó, «para que haya un delito se exige que el sujeto sea culpable, es decir, que en el momento de los hechos tuviera plena capacidad de comprender la ilicitud del hecho y de actuar conforme a esa comprensión».



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