Un ataque inesperado deja a un hombre de Málaga con 32 puntos de sutura en la cara
Jorge aún intenta asimilar el terrible incidente que vivió recientemente. Con 32 puntos de sutura atravesando el lado izquierdo de su rostro, desde la ceja hasta el mentón, el hombre se encuentra en un proceso de recuperación que no solo es físico, sino también emocional. En declaraciones a SUR, relató cómo se dirigía a su trabajo cuando un desconocido le atacó «solo por pedirle que no incendiara unos contenedores» cerca de su coche. A pesar de la gravedad de la situación, este ciudadano portugués de 41 años está convencido de que el desenlace podría haber sido aún más trágico: «Si no llego a ver el reflejo del cuchillo, me mata.»
Los hechos ocurrieron el pasado jueves, 9 de abril, a plena luz del día. Jorge había terminado de comer y, alrededor de las 15:30 horas, estacionó su coche junto a unos contenedores, muy cerca del almacén donde trabaja, ubicado en el polígono San Luis de Málaga. Al bajarse del vehículo, se encontró con un individuo que, al parecer, estaba bajo los efectos del alcohol y portaba un carrito de la compra. Descrito por Jorge como un hombre en un estado de gran agitación, este comenzó a amenazar con prender fuego a los depósitos de basura que se encontraban al lado de su automóvil.
«Decía que iba a quemar los contenedores, que quería quemar España y a los españoles», recuerda Jorge, quien intentó calmarlo: «Chiquillo, tranquilízate, no vayas a prender fuego a nada al lado de mi coche». Sin embargo, el atacante no solo ignoró el intento de mediación, sino que reaccionó con aún más agresividad, amenazando a Jorge de muerte con frases como: «Te voy a rajar, quiero matar a todos los españoles» mientras se acercaba peligrosamente a él, buscando algo en su chaqueta.
Al percibir el peligro inminente, Jorge rápidamente rodeó su coche y tomó una llave de cruceta que guardaba en su interior. Al mostrar la herramienta, el agresor pareció retroceder, lo que llevó a Jorge a pensar que la situación se había calmado. Pero estaba equivocado. En el instante en que dejó la llave a los pies del asiento del copiloto, el atacante se lanzó hacia él con un cuchillo, el cual Jorge pudo ver reflejado en un cristal antes del ataque. «Me salvó eso porque yo estaba de espaldas; el tío iba a matar«, reflexionó, aún sorprendido por lo sucedido.
Sin tiempo para reaccionar, Jorge tomó nuevamente la llave de cruz y, al volverse, sintió el impacto de la cuchillada que le recorrió prácticamente toda la cara. «Menos mal que tenía la herramienta a mano y me pude defender algo», afirmó. Aunque sintió el golpe, no se dio cuenta de la gravedad de su herida hasta que salió corriendo para alejarse del agresor y se vio cubierto de sangre al mirarse en el cristal de un coche cercano.
Tras el ataque, el sospechoso huyó, arrojando el cuchillo bajo un vehículo estacionado a pocos metros. Jorge logró refugiarse cerca de un camión hasta que llegaron las patrullas de la Policía Nacional, quienes respondieron de manera «ejemplar», al igual que los servicios sanitarios. «Agradezco a una clienta que, al ver el ataque, alertó inmediatamente al 091», comentó Jorge, quien describió la experiencia como muy desagradable, pero valoró la rápida respuesta de las autoridades.
Los agentes lograron localizar al presunto agresor en las cercanías e intervinieron el cuchillo, que aún tenía restos de sangre. Al identificarlo, se descubrió que el detenido tenía una orden de búsqueda vigente emitida por un juzgado de Málaga por otro delito. Ni Jorge ni su familia pueden creer que un suceso así haya tenido lugar en un polígono industrial a plena luz del día. «Es una locura; soy un trabajador que solo quiere sacar adelante a sus hijos y ahora me veo así por culpa de alguien que ya debería estar fuera de las calles», lamenta Jorge. Su herida, un corte de aproximadamente 20 centímetros, ha requerido 32 puntos de sutura y ha afectado seriamente su dermis.
En la actualidad, Jorge está a la espera de una evaluación médica, ya que la cuchillada podría haber alcanzado su labio y podría requerir intervención quirúrgica. «Dentro de la desgracia estoy vivo, que ya es mucho; estoy seguro de que esto podría haber terminado en tragedia», concluyó.




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