Las ciberestafas siguen en aumento: empresario afectado denuncia falta de pago
Saturnino Beltrán, propietario de una empresa de construcción, se encuentra sumido en un proceso judicial tras ser víctima de una ciberestafa. Después de finalizar un trabajo de canalización de agua para el Ayuntamiento de Ituero y Lama en diciembre de 2021, Beltrán esperaba el pago restante de aproximadamente 13.000 euros. Sin embargo, descubrió que el Ayuntamiento había transferido el dinero a una cuenta bancaria equivocada. A casi dos años de lo sucedido, aún no ha logrado cobrar el dinero que legítimamente le corresponde por su trabajo.
La estafa informática que afectó a Beltrán se conoce como ‘man in the middle’. En este tipo de delito, los ciberdelincuentes interceptan conversaciones, generalmente a través de correos electrónicos, entre empresas, administraciones públicas u otras organizaciones. Identifican facturas pendientes y proporcionan un número de cuenta diferente al proveedor legítimo, apoderándose así del dinero.
Beltrán se lamenta de los perjuicios económicos que ha sufrido a raíz de esta estafa. Con nueve empleados a su cargo, necesita comprar material y maquinaria, pero la falta de pago le ha dejado en una situación complicada. Además, señala la ironía de que, aunque el Ayuntamiento fue estafado, él es quien está sufriendo las consecuencias al no recibir el pago por su trabajo.
La situación de Beltrán no es aislada. En la provincia de Segovia, cuatro personas son víctimas diariamente de ciberdelitos, una forma de criminalidad en constante crecimiento. Según el Ministerio del Interior, entre enero y junio de este año se cometieron 802 ciberdelitos, cifra casi igual a la totalidad del año pasado. Si esta tendencia continúa, se espera un incremento significativo en el número de casos para este año.
La fiscal jefa de Segovia, Inmaculada Martínez, destaca que la estafa es el delito más común en la especialidad de ciberdelitos. En su última memoria, explica que estas estafas suelen involucrar cargos no autorizados en cuentas bancarias, ventas en línea en las que el producto no se envía después de ser pagado y contrataciones de servicios o préstamos en línea con identidad falsa. Estas prácticas afectan tanto a las víctimas directas como a las personas cuya identidad es suplantada, ya que aparecen inicialmente como autores de la estafa.
Según el abogado César Gómez, cofundador de la plataforma jurídica Legalsocio.com, las bandas de estafadores se aprovechan de personas vulnerables para recibir el dinero en sus propias cuentas bancarias. Estas personas luego retiran el efectivo y lo envían a las bandas a cambio de una comisión. De esta manera, se dificulta el rastreo del dinero y quienes resultan acusados son aquellas personas utilizadas como intermediarios.
Además de las estafas, el comercio electrónico también es un objetivo frecuente de los ciberdelincuentes. Con motivo del Black Friday, la Guardia Civil ha realizado recomendaciones para prevenir este tipo de delitos, como comprar en sitios de confianza, verificar la seguridad de las transmisiones de datos y pasarelas de pago, utilizar tarjetas de crédito con políticas de protección al usuario y conservar todos los documentos de compra.
Los ciberdelitos no se limitan a estafas informáticas. También se han reportado casos de amenazas y abusos sexuales a través de redes sociales. La fiscalía y los cuerpos de seguridad lamentan que el plazo de instrucción establecido por la ley resulta insuficiente para investigar este tipo de delitos, especialmente cuando involucran elementos extranjeros y requieren cooperación internacional.
En resumen, la cifra de ciberdelitos continúa en aumento, con empresarios como Saturnino Beltrán sufriendo las consecuencias económicas. Las estafas informáticas siguen siendo el delito más frecuente, aunque también se ha observado un aumento de las calumnias e injurias a través de las nuevas tecnologías. La prevención y la cooperación internacional son clave para combatir esta creciente forma de criminalidad.
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