Trágica pérdida de Ángel, un joven apasionado por el muay thai y su familia
Ángel, un joven de 21 años, dedicaba sus últimos seis años al muay thai, una disciplina de artes marciales que surgió en Tailandia. En los últimos meses, su compromiso con el deporte había alcanzado nuevos niveles, como bien señala su entrenador, Juan, y lo reflejan los videos que compartía en redes sociales. La noche del sábado pasado, el propietario de la escuela donde entrenaba se topó con él en la Feria de Málaga. Lo invitó a su caseta para charlar, sin saber que sería la última vez que lo vería.
Con raíces búlgaras, Ángel creció en la barriada de Las Flores en Málaga. Completó su educación primaria en el colegio Nuestra Señora de Gracia y continuó en el instituto Vicente Espinel (Gaona). A sus 21 años, se encontraba muy enfocado en ayudar a su familia y en mejorar su condición física. Sus amigos lo describen como alguien que estaba muy centrado.
Los que tuvieron la oportunidad de conocerlo destacan que Ángel era el apoyo incondicional de su padre, colaborando en la tienda familiar. Además, sentía una gran devoción por su hermano menor, de aproximadamente ocho años, a quien siempre llevaba consigo a entrenar y correr. Este lunes, su madre, que dirige una tienda de ropa en Alameda de Capuchinos, se mostró visiblemente afectada; su establecimiento se encuentra a pocos metros del lugar donde su hijo recibió una puñalada mortal.
David, su amigo desde la infancia, todavía no puede creer lo sucedido. «Cuando escuché que le habían apuñalado, no podía asimilarlo. ¿Ángel? Pero si era la persona más tranquila», confesó. La sorpresa y el dolor también invadieron a Juan, quien se alarmó al recibir cerca de un centenar de mensajes en el grupo de la escuela.
Manolo, que esa noche estaba junto a él, recuerda que lo que empezó como una discusión trivial terminó con la pérdida de su amigo. Relata cómo Ángel luchó hasta el último momento en el bar donde buscó ayuda. Aunque los servicios de emergencia lo trasladaron al Hospital Regional, cuando llegó ya era demasiado tarde.
Carlos, amigo de la familia, también sintió el impacto de esta tragedia. Conoció a Ángel desde pequeño, cuando sus padres abrieron negocios en la vecindad y se hicieron cercanos. «Hemos entrenado juntos y siempre me pedía consejos. Si tuviera que describirlo en una palabra, diría noble«, comentó, resaltando su espíritu trabajador, su vocación deportiva y su dedicación familiar.




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